Una Estrella...: Volverla a ver.
Ha pasado mucho tiempo desde
aquel encuentro con esta muchacha. Sigo viniendo al mismo lugar dónde nos
conocimos, esperando el paso de las estrellas fugaces. Hoy he decidido quedarme
sentado aquí desde temprano, quizás ella pueda venir de nuevo en cualquier
momento, o no venir jamás; no lo sé. Solo sé una cosa: no puedo olvidarla.
¿Cómo haces para olvidar una sonrisa radiante acompañada de una voz tan dulce?
No es nada sencillo. Tampoco es sencillo cuando amanece y esa persona es tu
primer pensamiento y es el último antes de dormirte.
Mientras veo las nubes viajar en
dirección a un sol que se oculta, me voy quedando dormido. Mis ojos se cierran
a medida que las estrellas aparecen en el cielo acompañadas por la misma luna
de aquella noche, y me abraza una brisa fría de esas que tienen la intención de
correrte del lugar. Pero persisto, me enrollo en mí mismo, y es aquí cuando me
duermo.
Un escalofrío me despierta de
golpe. No es de esos escalofríos que sientes por el viento de la pradera, sino
el que genera la respiración de otra persona en tu cuello. Volteo, y ahí está
ella, dormida junto a mí. No quiero despertarla, se ve perfecta así, pero mi
reacción al verla hace que se despierte. Aún sin saber su nombre, ahí estamos
los dos unidos y fundidos en un abrazo enorme. Sus lágrimas corren por su
mejilla y caen hasta sus labios, mientras los beso. No es un beso cualquiera. No.
Es un beso distinto. Algo sucedía que no me permitía separarme de ella,
realmente no quiero soltarla y quisiera vivir este momento para siempre.
Cuando el beso se termina, nos miramos
directamente a los ojos. Vi en ellos la alegría y el alivio de una niña temerosa,
con miedos, que por fin encontró la paz. Es difícil no sentirme igual. El
tiempo que pasó desde aquella noche fue muy duro para mí, para ambos. Luego,
sin decir una palabra, nuestros ojos se dirigen al cielo. Otra estrella fugaz,
como la de aquella noche, está viajando entre los luceros. Su voz dulcísima, me
dice con el mismo tono de nuestro primer encuentro: “Pide un deseo”…
Pero esta vez, no estoy dispuesto
a dejarla ir.
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