Empiezo a creer que te Odio

Estoy empezando a creer que te odio.

Sí, pero no por cosas que hayas hecho de las que yo no me haya enterado, o por haberme dicho algo que no me haya gustado.

Te odio porque con cada amanecer, al estirar mis brazos, no encuentro más que frío y soledad.

Te odio porque con cada salida a la calle no hay a quién despedir con un "nos vemos luego" después de un beso cálido.

Te odio porque no tengo con quién discutir por las banalidades de la vida.

Te odio porque sé que soñarte jamás se compara al verte y sentirte nunca es lo mismo que tocarte.

Te odio porque la vida nos ha colocado en situaciones distintas, en lugares distintos y con personas distintas.

Te odio porque la vida es cruel y no nos permite ser parte del tiempo del otro como quisieramos serlo, por los kilómetros físicos que nos separan.

Te odio porque hay alguien, allá y acá, y mi mente no se concentra en ellos, ya que en varios momentos al día, la sensación etérea de tu presencia me distrae y me inspira.

Te odio porque no hago otra cosa más que quererte cuando no estás y, para mal de males, es lo que hago a diario.

Estoy empezando a creer que te odio, pero creo que más bien te estoy queriendo demasiado.

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