No me gusta

No me gustas ausente. No como lo dijera Neruda en algún momento de su Poema XV. Me recuerdas que existo, que vivo, que siento otras cosas distintas a volar entre las nubes con las alas que me diste.

No me gustas distante. Haces que exista esa extraña sensación de vacío, de la mala costumbre que tengo de ti, de quererte conmigo, de buscar una explicación a un problema que no existe.

Si más supieras, que no me gustan tus silencios cuando miras a través de la ventana, concentrándote en algún punto del infinito, como intentando buscar una respuesta a una pregunta que quisieras escuchar, pero que aún no te han dicho.

¡Cómo no me gustan tus miradas serias! Aparentas ser dura, regia, donde nada te afecta, ni te provoca la más mínima sonrisa.

Tampoco me gusta tu carácter decidido, independiente, espontáneo e irreverente. Mucho menos me gusta que odies lo eventual, lo común, los clichés actuales. Ni que te guste debatir sobre temas sociales, ni cómo defiendes tu posición aunque otros quieran llamarte loca, aunque lo estés.

No me gusta que quieras ser valiente y atrevida para afrontar nuevos retos, aún cuando conoces muy bien los riesgos de enfrentarte a posibles ánimas del pasado.

Lamento pues, que en estas líneas odies que no me gusten tantas cosas de ti. Te pido me perdones, pues no tengo explicación...

O tal vez tenga una, que seguro descubriste con sólo leer sobre ti. Y me conoces, pues sabes bien que algo que me encanta simplemente no me puede gustar.

Comentarios