Te Escribo a Ti...
Te escribo a ti.
Sí, a ti, que has intentado seducirme de varias maneras.
Siempre eres la que da el primer paso con aquellos que somos inteligentes. Has
visto lo más bajo de mi y te has acercado. Tu voz es sublime e invita a la
calma. Invitas al frustrado a descansar y acompañas al solitario en su velada.
¡Qué increíble puedes llegar a ser con aquellos sujetos que son estas dos
últimas personas a la vez!
Te escribo a ti, que me has visto reír, llorar, culparme y
agradecerme de muchas cosas; que has cautivado mi atención por momentos y hemos
conversado a solas sin que yo tenga respuestas tuyas. Sólo hemos sido tú y yo
en contadas ocasiones, tantas que en una mano sobran dos dedos al contarlas.
No he de tenerte miedo, no eres tan mala después de todo. Lo
que se ha dicho de ti ha sido sólo una mala impresión de aquellos que te han
conocido de manera indirecta. La primera vez que te vi, apenas era un niño y
por eso no quise hablarte. Volviste a estar cerca en repetidas ocasiones
durante mi adolescencia pero no eras tú quien me importaba. Pero tanto
insististe que tuve que ceder. La primera vez no nos fue tan bien como en la
segunda cita, donde nuestros engranajes parecían calzar a la perfección; lo estábamos
logrando, pero no resultó en lo que esperabas. Yo estaba resignado y tú, ahí,
perseverante en lugar de decepcionada, terminaste siendo como agua que gota a
gota abre un hueco en la piedra… Pero esa tercera vez fue distinta.
Tu persistencia, tu impaciencia, tus incansables intentos
por atraerme ya no seguirán dando resultados. También intenté conocerte pero
siento que vas demasiado rápido. Hoy no es el día, pero algún día lo será y de
eso ambos estamos seguros.
Comentarios
Publicar un comentario